St. Jude Children's Research Hospital
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Cáncer infantil

10 de marzo de 2026

Datos y cifras

  • Se calcula que cada año padecen cáncer unos 400 000 niños y adolescentes de entre 0 y 19 años (1).
  • Entre los niños, los tipos de cáncer más frecuentes son las leucemias, los tumores cerebrales y tumores sólidos como el neuroblastoma y los tumores de Wilms. En los adolescentes, en cambio, predominan los linfomas, el cáncer de huesos y el cáncer de tiroides.
  • En los países de ingreso alto, donde suele haber acceso a servicios de atención integral, más del 80 % de los niños con cáncer logran curarse. En la mayoría de los países de ingreso bajo o mediano, por el contrario, la curación se alcanza en menos del 30 % de los casos (2).
  • En los países de ingreso bajo o mediano, las muertes evitables por cáncer infantil obedecen a la falta de diagnóstico, los diagnósticos erróneos o tardíos, las dificultades para acceder a la atención de salud, el abandono del tratamiento, la muerte debida a la toxicidad del tratamiento y las recidivas (2).
  • Solo el 29 % de los países de ingreso bajo declara que su población dispone habitualmente de medicamentos contra el cáncer, frente al 96 % de los países de ingreso alto.

Panorama general

El cáncer es una las principales causas de mortalidad durante la infancia y la adolescencia. Las probabilidades de supervivencia de un niño al que se le diagnostica cáncer varían considerablemente según el país en el que viva. En los países de ingreso alto, más del 80 % de los niños se curan, mientras que en muchos países de ingreso bajo o mediano esta proporción no alcanza el 30 % (2).

En general, los cánceres infantiles no pueden prevenirse ni detectarse mediante el tamizaje. Sin embargo, la mayoría de ellos puede curarse con medicamentos genéricos u otras modalidades terapéuticas, como la cirugía o la radioterapia.

Las menores tasas de supervivencia observadas en los países de ingreso bajo o mediano se explican por varios factores: el diagnóstico tardío, la imposibilidad de establecer un diagnóstico preciso, la falta de acceso al tratamiento, el abandono del tratamiento, la muerte debida a la toxicidad de la medicación y las recidivas evitables. La mejora del acceso a la atención oncológica infantil, especialmente a tecnologías y medicamentos esenciales, es una intervención muy costoeficaz y viable que puede aumentar las tasas de supervivencia independientemente del nivel de ingreso.

Además, para mejorar de manera continua la calidad de la atención y orientar las decisiones normativas, resulta imprescindible disponer de sistemas de datos sobre el cáncer infantil.

Causas

El cáncer puede afectar a personas de cualquier edad y aparecer en prácticamente cualquier parte del cuerpo. Se origina a partir de una alteración genética en una sola célula, que comienza a multiplicarse y acaba formando un tumor capaz de invadir otros tejidos del organismo. Si no se trata, esta proliferación termina provocando daños graves que pueden conducir a la muerte. A diferencia de lo que ocurre en los adultos, las causas de la mayoría de los cánceres infantiles siguen siendo desconocidas. Aunque se han realizado numerosos estudios para tratar de determinarlas, en la infancia son muy pocos los cánceres relacionados con factores ambientales o con el modo de vida. Por ello, las medidas de prevención deben centrarse principalmente en promover comportamientos que reduzcan el riesgo de cáncer prevenible en la edad adulta.

Algunas infecciones crónicas constituyen factores de riesgo de cáncer infantil, como las asociadas al VIH, al virus de Epstein-Barr o al parásito causante del paludismo. Estos factores adquieren especial relevancia en los países de ingreso bajo o mediano. Existen además infecciones que pueden aumentar la probabilidad de que los niños padezcan cáncer en la edad adulta, lo que hace que la vacunación sea especialmente importante. Entre otras medidas, se recomienda vacunar contra la hepatitis B para prevenir el cáncer hepático y contra el virus del papiloma humano para prevenir el cáncer cervicouterino, junto con la detección precoz y el tratamiento de infecciones crónicas que pueden derivar en cáncer.

Según los datos disponibles, alrededor del 10 % de los niños con cáncer presentan una predisposición genética (3). Aun así, es necesario seguir investigando para comprender mejor los factores que influyen en la aparición del cáncer en la infancia.

Cómo mejorar el desenlace clínico de los cánceres infantiles

Dado que, en general, no es posible prevenir el cáncer en la infancia, la forma más eficaz de reducir la carga de morbilidad y mejorar la evolución clínica consiste en velar por que se haga un diagnóstico temprano y preciso, seguido de un tratamiento eficaz y científicamente validado, acompañado de medidas de apoyo adaptadas a cada paciente.

Diagnóstico precoz

Cuando el cáncer se detecta en fases tempranas, es más probable que responda al tratamiento. De esta forma aumentan las posibilidades de supervivencia, se reduce el sufrimiento y, en muchos casos, se pueden aplicar terapias menos intensivas y menos costosas. La detección temprana de la enfermedad y la reducción de la demora en el inicio del tratamiento pueden mejorar enormemente la calidad de vida de los niños con cáncer. Con ese fin, es imprescindible establecer un diagnóstico correcto, ya que cada tipo de cáncer requiere una estrategia terapéutica específica, que puede incluir cirugía, radioterapia o quimioterapia.

El diagnóstico precoz se basa en tres elementos fundamentales:

  • el conocimiento de los síntomas por parte de las familias y los profesionales de la atención primaria;
  • la precisión y la rapidez de la evaluación clínica, el diagnóstico y la determinación del estadio de la enfermedad (es decir, la medida en que se ha extendido); y
  • el inicio rápido del tratamiento.

El diagnóstico precoz es importante en todos los contextos y, en muchos casos, permite aumentar la supervivencia. En países de todos los niveles de ingreso se han puesto en marcha con éxito programas destinados a promover el diagnóstico temprano y preciso. Con frecuencia, estas iniciativas se desarrollan mediante la colaboración entre los gobiernos, la sociedad civil, las organizaciones no gubernamentales y las asociaciones de padres, que suelen desempeñar un papel especialmente destacado. El cáncer infantil presenta diversos signos de alerta —como fiebre, cefalea intensa y persistente, dolores óseos y pérdida de peso— que pueden reconocer tanto las familias como los profesionales de la atención primaria de salud cuando cuentan con la formación adecuada.

El tamizaje rara vez resulta útil para detectar el cáncer infantil, aunque puede contemplarse en determinados casos cuando el riesgo es elevado. Por ejemplo, algunos cánceres oculares en la infancia se deben a mutaciones hereditarias. Cuando esa mutación o la enfermedad a la que predispone se detecta en la familia de un niño con retinoblastoma, se puede ofrecer asesoramiento genético y hacer un seguimiento de sus hermanos mediante exámenes oftálmicos periódicos desde edades muy tempranas. No obstante, las causas genéticas solo intervienen en una pequeña proporción de los casos de cáncer infantil y no existen pruebas sólidas que respalden la implantación de programas de tamizaje dirigidos a toda la población infantil.

Tratamiento

Para prescribir el tratamiento adecuado es imprescindible establecer primero un diagnóstico correcto que determine el tipo de cáncer y el grado de extensión de la enfermedad. Las modalidades terapéuticas más habituales son la quimioterapia, la cirugía y la radioterapia. Además, el tratamiento debe tener en cuenta el desarrollo físico y cognitivo del niño y su estado nutricional, lo que exige la intervención de un equipo multidisciplinario especializado. Cabe señalar que sigue habiendo grandes desigualdades en el mundo en lo que respecta al acceso a diagnósticos eficaces, medicamentos esenciales, servicios de anatomía patológica, hemoderivados, radioterapia, tecnologías adecuadas, atención psicosocial y cuidados paliativos.

Aun así, cuando se ofrece a los niños la debida atención oncológica, más del 80 % de los casos de cáncer infantil pueden curarse. En el tratamiento farmacológico se emplean con frecuencia medicamentos genéricos de bajo costo incluidos en la Lista Modelo OMS de Medicamentos Pediátricos Esenciales. Cuando un niño acaba un tratamiento, es necesario realizarle un seguimiento permanente para detectar posibles recidivas y vigilar los efectos a largo plazo derivados de la terapia.

Cuidados paliativos

La asistencia paliativa tiene como finalidad aliviar los síntomas provocados por el cáncer y mejorar la calidad de vida de los pacientes y de sus familiares. Aunque no todos los niños con cáncer pueden curarse, siempre es posible reducir su sufrimiento. Los cuidados paliativos pediátricos forman parte esencial de la atención integral y deben iniciarse desde el momento del diagnóstico, independientemente de que el niño reciba o no tratamiento con intención curativa.

También pueden establecerse programas de cuidados paliativos fuera de los establecimientos de salud, incluso en el domicilio, con el fin de proporcionar analgesia y ofrecer apoyo psicosocial a los pacientes y a sus familias. Para tratar el dolor oncológico de intensidad moderada o intensa —que afecta a más del 80 % de los pacientes con cáncer en fase terminal— es necesario garantizar una disponibilidad suficiente de morfina oral y de otros analgésicos adecuados.

Respuesta de la OMS

En 2018, la OMS, con el apoyo del St. Jude Children’s Research Hospital, puso en marcha la Iniciativa Mundial contra el Cáncer Infantil. Esta iniciativa ofrece a los gobiernos orientaciones y asistencia técnica para establecer y mantener programas de calidad dirigidos a la atención del cáncer infantil. Su objetivo es alcanzar, de aquí a 2030, una tasa de supervivencia de al menos el 60 % en los niños con cáncer, lo que supondría prácticamente duplicar la proporción actual y salvar un millón adicional de vidas durante el próximo decenio.

Para respaldar la aplicación de esta iniciativa se ha elaborado el Marco CureAll («Curarlos a todos»), junto con un conjunto de recursos técnicos complementarios. Estos materiales permiten a los gobiernos y a otras partes interesadas evaluar las capacidades existentes, establecer prioridades, fundamentar las inversiones, elaborar protocolos terapéuticos basados en conocimientos científicos sólidos y seguir de cerca los avances logrados. Asimismo, se ha creado un portal en internet que facilita el intercambio de información y conocimientos técnicos entre los países y sus asociados. 

La Iniciativa Mundial forma parte de las medidas destinadas a aplicar la resolución de la Asamblea Mundial de la Salud titulada «Prevención y control del cáncer en el contexto de un enfoque integrado» (WHA70.12), cuyo objetivo es reducir la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles y avanzar hacia la cobertura universal de salud.

En diciembre de 2021, la OMS y el St. Jude Children’s Research Hospital pusieron en marcha la Plataforma Mundial por el Acceso a los Medicamentos contra el Cáncer Infantil, que es la primera iniciativa de este tipo en el mundo. Su propósito es asegurar el suministro continuo de fármacos contra el cáncer infantil con garantía de calidad y proporcionar apoyo integral en todas las etapas del proceso, desde la selección de los medicamentos hasta su administración conforme a las normas óptimas de atención. La Plataforma Mundial actúa en estrecha coordinación con la Iniciativa Mundial mediante diversas actividades. Se prevé que estas acciones contribuyan de manera decisiva a alcanzar los objetivos fijados por la Iniciativa Mundial.

La OMS y el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) colaboran con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y con otros asociados y organizaciones de las Naciones Unidas en estas medidas:

  • reforzar el compromiso político en la lucha contra el cáncer infantil;
  • apoyar a los gobiernos en la creación de centros oncológicos y redes regionales de calidad para realizar diagnósticos tempranos y precisos y ofrecer tratamientos eficaces;
  • elaborar normas y herramientas que faciliten la planificación y la aplicación de intervenciones de diagnóstico precoz, tratamiento, cuidados paliativos y atención a los supervivientes;
  • mejorar el acceso a medicamentos y tecnologías esenciales; y
  • ayudar a los gobiernos a evitar que las familias de niños con cáncer sufran dificultades económicas o aislamiento social como consecuencia de la atención oncológica.

 

Referencias

  1. Steliarova-Foucher E, Colombet M, Ries LAG, et al. International incidence of childhood cancer, 2001-10: a population-based registry study. Lancet Oncol. 2017, 2017;18(6):719-731.
  2. Lam CG, Howard SC, Bouffet E, Pritchard-Jones K. Science and health for all children with cancer. Science. 15 marzo 2019; 363(6432):1182-1186. 2020. doi: 10.1126/science.abe5901. PMID: 30872518.
  3. Zhang J, Walsh MF, Wu G, Edmonson MN, Gruber TA, et al. Germline Mutations in Predisposition Genes in Pediatric Cancer. N Engl J Med. 2015 Dec 10; 373(24):2336-2346.